Amor espinoso

Ella tenía 15 años menos. Un escollo considerable teniendo en cuenta que todavía no había hecho la comunión. Era tan visible el amor por su primo, que justo antes que él presentara su novia a la familia, se acerco a ella y con todo el cariño le explicó que lo que ya era imposible iba a serlo aún más.

Minutos antes, al llegar a la casa de sus tíos, él le había regalado una rosa a la que quitó cada espina del tallo para que sus minúsculos dedos no se lastimaran. Después, cuando él le preguntó “¿lo entiendes?”, se puso tan nerviosa que estrujó la flor, rompió el tallo y se lo clavó en la mano. El dolor era inevitable.