Desamor Platónico

Después de cuatro años de cama y sueños juntos, él se fue.

Más allá de compartir corazón compartían cerebro. En la hemisferectomía debió de perder el lado izquierdo, porque ella se quedó sin habla.

Su proyecto común se volvió intangible e imposible.

Si lo hubiera dejado ir, pero no lo hizo. Sólo le cambió el nombre, ya no tenía sentido llamarle “el amor de mi vida”.