Amor de largo recorrido

Toda una vida, una mujer y tres hijos no habían podido borrar ni un ápice de su amor por ella. Casi al final de sus días, cuando su mujer aun le acompañaba en cuerpo que no en alma, decidió ir a visitarla.

Ella lo abandonó por el qué dirán, por los gustos paternos, por la distancia social. Después de una vida, un marido y tres hijos nunca lo había olvidado. Así pues, cuando lo vio llegar su corazón volvió a tener 20 años despertando ilusiones a bombo y platillo.

Desde ese momento serían compañeros de amor platónico. No había escape ni posibilidad para dos octogenarios, pero encontrarse o llamarse… qué mal hacían ya a nadie.